Cuantas veces nos sentimos abandonados de la mano de Dios, en las circunstancias más difíciles de nuestras vidas, siempre pensamos que estamos solos frente a las pruebas a las que nos vemos sometidos. Craso error el nuestro. Este pequeño gran cuento puede hacernos meditar y darnos cuenta que Dios siempre está con nosotros, sobre todo en los peores momentos, si no fuera así, en numerosas ocasiones no podríamos soportar las duras cargas que muchas veces debemos soportar. Dice este pequeño relato que al morir una mujer revivió su vida y la visualizó a través de la orilla de una gran playa. Se dio cuenta que en casi todo el trayecto veía sus huellas y, paralelas a las suyas, había otro par. Pero en determinados tramos, sólo veía un par de huellas y “casualmente” esos tramos correspondían con los momentos más duros que tuvo que vivir. Entonces le dijo a Dios: Señor, a través de tu palabra he creído entender que me acompañarías siempre a lo largo de mi camino en la Tierra, sin embargo, en muchas ocasiones sólo veo un par de huellas. Y Dios con su infinita bondad le dijo: siempre he estado contigo, siempre te he acompañado y siempre te he cuidado. Cuando has visto en la arena sólo un par de huellas es cuando te llevaba en brazos.
1 comentario por mucho
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lindo el texto
Comentario por fabiannadesol 23 Agosto, 2008 @ 10:59 pmaunque hay veces en que solemos alejarnos de Dios
nunca debemos olvidar que él jamás lo hará de nosotros y si tenemos un sufrimiento es unicamente para adquirir conocimiento y elevar nuestro espiritu.
saludos desde Chile