Archivado en: CREACIÓN | Etiquetas: Feng Shui, Chi, orden en el hogar, Ba-gua
El Feng Shui nos dice que el medio ambiente está lleno de energías favorables o desfavorables y que nosotros gracias al Feng Shui podemos mejorar la circulación de estas energías. Es una técnica que permite beneficiarnos de la energía cósmica llamada Chi. Esta filosofía nos dice que en cualquier lugar circula flujos de energías, así la energía bloqueada podemos hacerla circular libremente con solo modificar la ubicación de nuestros muebles. El flujo de energía se determina con un plano octogonal basado en los diferentes puntos cardinales llamado Ba-gua (Ba significa ocho y Gua significa trigrama) que se superpone sobre un plano del espacio a estudiar, los ochos lados octogonales del mapa Ba-gua divide el espacio en nueve secciones, correspondiendo cada sección a diferentes aspectos de la vida. Para realizar este estudio se debe tener en cuenta la fecha de nacimiento de las personas que habitan la casa. Según esta creencia, si alguna sección está dispuesta de manera incorrecta, aumenta la posibilidad de que existan problemas en algún aspecto determinado. Un experto en Feng Shui puede indicarnos los cambios que deberíamos realizar, en la colocación de nuestras plantas, orientación de muebles, color de paredes etcétera. Básicamente nos aconseja que dejemos espacio para que la energía Chi que entra por la entrada de la casa circule hacia el resto del hogar, es decir, pocos muebles en la entrada, no colocar espejos enfrente de la puerta ya que reflejaría el Chi que entra, y, cuanto más amplia sea la entrada mejor. En los dormitorios nos aconseja que nuestra cama no esté situada enfrente de la puerta, tener los menos muebles posibles, y dejar espacio debajo de la cama para que circule la energía libremente; que el tamaño de los muebles debe ser proporcional al tamaño de la estancia ya que muebles muy grandes en lugares pequeños robarían energía y, al contrario muy pequeños nos dejarían sin protección. Sin referirme a esta filosofía en mi libro ¡Despierta!, ya comento que una manera de modificar nuestro estado de ánimo es cambiando los muebles de lugar, renovando el color de la pintura de las paredes, haciendo limpieza de cajones, es decir desprendiéndonos de muchas cosas inútiles. El apego a ciertos objetos no nos benefician en absoluto, al dejar vacíos los cajones ganamos espacio, los cambios, se realizan también en nuestra persona, al dejar cajones vacíos, no sólo tendrás más espacio en ellos, los tendrás también en tu mente, tendrás espacio para nuevas “ideas”. De la misma forma el tener una casa ordenada y limpia nos hace sentirnos mucho mejor; el ocasiones, el desorden externo puede indicar una falta de armonía interna y sin armonía en uno mismo no habrá armonía en tu hogar ni con el Feng Shui. Deberíamos aprender de los orientales el ritual de dejar en el umbral todos los problemas de la jornada al entrar en nuestras casa, hecho simbolizado con quitarse los zapatos antes de entrar en las casas.
Según el Feng Shui la ubicación de la mesa de despacho o mesa de trabajo es vital para ayudarnos a pensar de forma creativa. Uno de los consejos al respecto es que no debemos poder mirar a una ventana de manera obligatoria al levantar la vista, ya que esto disiparía nuestra concentración, lo ideal sería tener esa ventana a la vista cuando quisiéramos deleitarnos con un paisaje agradable simplemente girando la cabeza. De igual manera la situación ideal será estar de espaldas a la pared, lo que nos hará sentirnos protegidos. Sin embargo si nuestro lugar de trabajo lo comparten muchas personas y le damos la espalda a algunas de ellas, nos sentiremos vulnerables e inseguros porque nunca sabremos con certeza si estamos siendo observados. La picaresca nos hará solucionar ese problema, ya sea con plantas, espejos que nos permitan ver al compañero o con un marco de fotos suficientemente grande cerca de nuestro ordenador para que no puedan ver qué pagina estamos mirando. Y, en la medida en que nos sea posible, está comprobado que se trabaja de manera más relajada cuando se está rodeado de poca gente. Muchas personas pasando a nuestro alrededor nos distraen, inquietan, además de tener que soportar constantemente las malas energías ambientales. Y, si fuera posible, el tener espacio sobre nuestras cabezas, nos ayuda a pensar con más claridad. El Feng Shui es el equilibrio entre nosotros y el ambiente donde vivimos. Según esta cultura, un proverbio chino dice que primero es el destino y la suerte, después el esfuerzo y en tercer lugar está el Feng Shui. Aprovecho para deciros que el esfuerzo en el trabajo siempre merece la pena aunque no nos lo reconozcan, porque hacer algo bien es gratificante para uno mismo. Los adeptos al Feng Shui, creen que el destino y la suerte dependen de la fecha de nacimiento y de nuestros actos, pero con buenos actos, se puede llegar a cambiar la suerte. Piensan que nuestros buenos actos harán que tengamos más suerte y una vida mejor. Y al igual que yo también creen que sin esfuerzo no se consigue lo que deseamos, tenemos que estudiar para aprobar, cuidarnos para tener buena salud, etcétera. Y, en tercer lugar creen que está el Feng Shui, creyendo que a pesar de los dos factores anteriores, el trabajar en un lugar sin armonía, sería un obstáculo para lograr éxito profesional.